1.700 habitantes de Anaco y Freites se ven perjudicados a diario por la paralización de dichas instalaciones
Las
1.700 personas diarias que visitaban los comedores populares en Anaco y
Freites, quedaron sin esperanzas de obtener un almuerzo a precio
solidario, tras el cierre -sin previo aviso- de dichos establecimientos
desde hace ya tres años.
Directivos del Comité de Usuarios de
Cantaura y decenas de afectados destacaron que ambos recintos permanecen
desiertos y deteriorados, por lo que exigieron a las autoridades
regionales su reapertura.
“El comedor Emperatriz Guzmán fue
clausurado en diciembre del 2014, por presuntas deudas con la empresa
que suministraba las meriendas, perjudicando con ello a unos 800
comensales, entre niños, mujeres embarazadas, adultos mayores y personas
con discapacidad”, expresó José Franco, vocero del ente de vigilancia a
los servicios públicos.
Franco resaltó que “adicionalmente, las
salas de alimentación de los colegios Dr. Felipe Guevara Rojas y
Almirante Luis Brión, también están cerradas desde 2013, limitando así
el derecho de 3.000 alumnos a disfrutar de una comida durante su horario
de clases”.
“Debido a la gravedad de este problema,
nuestro organismo se encuentra recolectando firmas en varios lugares de
Freites a fin de gestionar la puesta en marcha de esas dependencias”.
Una situación similar ocurre en la sala
alimentaria del sector anaquense San Simón, la cual servía 900 almuerzos
por día, hasta que cerró sus puertas hace tres años.
Posibles soluciones
El edil anaquense Freddy Subdiaga señaló
que en los próximos días se elevará una propuesta, “a fin de incluir
dicho recinto en el presupuesto regional del 2017, además de concretar
su traspaso a los consejos comunales adyacentes”. A su vez, un vocero de
la alcaldía de Freites comentó que “estamos en proceso de abrir la sala
Emperatriz Guzmán a partir de enero próximo, con aportes de la
gobernación del estado”.
ElNorte.com.ve / Carlos Pirela