Cada track tiene un número y cada número
representa una región y un tipo de música. Venezuela tiene climas y
geografías diversas; de ahí su música variada, dice Daniela Padrón.
En una cafetería, a mitad de camino entre su trabajo y el supermercado donde hace sus compras, esta joven que no llega a los 30 años y que ya a los 10 tocó como solista con la filarmónica del estado Miranda, explica a Efe cómo surgió hace un año el proyecto de fusionar la obra de Juan Sebastián Bach, su compositor predilecto, con los ritmos autóctonos venezolanos.
Son en total 12 piezas en las que el violín es protagonista. De cortinaje, más bien de pretexto, puede escucharse un calipso venezolano, un joropo llanero o un merengue caraqueño.
Las partituras, dice, son prácticamente las originales. “Bach es fantástico para eso”.
“Con otros compositores clásicos tendrías que hacerlo todo nuevo, escribirlo otra vez. No son fáciles para la fusión, que es en definitiva lo que me gusta hacer”.
El 90% del disco se grabó en Miami y el resto en las ciudades venezolanas Caracas, Barquisimeto y Barinas.
Primer disco
La artista juega con la doble interpretación del título de su primer disco. “Bach to Venezuela también suena a volver a Venezuela, en inglés”, dice.
El Sol de Margarita / EFE