Regreso a clases 2016: Aumenta la necesidad de atención psicológica y disminuye la disposición en casa y escuelas
Hacinamiento y sobrepoblación en
aulas, desatención parental y situación hostil venezolana son incidentes
en el repunte de casos de déficit de atención, problemas de conducta y
dificultad de aprendizaje
La crisis trastorna a los niños. La inacción de todo el sistema educativo indica ignorancia o complicidad, pero cada vez son más los problemas de aprendizaje que presentan los estudiantes dentro de uno de los programas de mayor éxito según lo refiere el gobierno nacional. La Federación Venezolana de Maestros habla de ausentismo escolar de hasta la mitad de los alumnos en algunos planteles de Anzoátegui. El deterioro de la sociedad también ha descompuesto el futuro de Venezuela.
Las razones son holgadas y abundantes, pero una de las más preocupantes para los maestros es la desatención a jóvenes con inconvenientes para aprender y concentrarse. No solo porque los casos que no son atendidos a tiempo terminan en deserción, sino porque atrasa el proceso de entendimiento de los grandes grupos que hoy componen las aulas: hasta 42 jóvenes en cada sección.
Según las experiencias recabadas entre distintos especialistas presentes en colegios, 10 de cada 25 niños escolares necesitan atención psicológica. Una cifra escandalosa si se toma en consideración su propio antecedente. La terapista ocupacional del preescolar Pequeñitos de Mamá Margarita, María Isabel Blanco, detalla que hace ocho años podía atender hasta tres casos en un grupo del mismo número de alumnos.
Si bien admite que hay desórdenes psicológicos que son de carácter neurológico, como el déficit de atención, recuerda que estos también están implícitamente estrechos al ambiente al que está sometida la persona. Los niños son esponjas que todo lo absorben y pueden mejorar o empeorar dependiendo de las condiciones en las que se desenvuelvan.
Pero además, hay otros desórdenes que se han agravado. Los problemas conductuales, la hiperactividad o la autorepresión, así como el vocabulario limitado y la pobre ejecución de la escritura están intrínsecamente ligados al hacinamiento en las aulas, la mengua de la calidad educativa, las malas condiciones físicas a que están sometidos los jóvenes, la poca atención en casa e incluso el aumento de la violencia en Venezuela.
En realidad, la contribución de estos factores podría aumentar aún más de estas estimaciones. La psicóloga especialista en conductas y aprendizaje, Maruja Ascanio, manifiesta que de 10 niños en edad escolar que puede atender semanalmente, seis son por problemas relacionados con la escuela. Esto querría decir que de cada 25 niños, 15 están influenciados negativamente por la situación país.
Lo que agrava el panorama es la carencia de profesionales que puedan atender a este universo de niños con problemas escolares. Psicopedagogos de colegios públicos que prefirieron el anonimato, revelaron que en la mayoría de los planteles el equipo integral –constituido por psicólogos, terapistas ocupacional y de lenguaje y psicopedagogos- fue eliminado. Presuntamente solo habría cinco escuelas en la zona norte que tienen la capacidad de atender este tipo de problemas.
En el resto de las instituciones, las maestras de aula deben asumir, además de sus propias cátedras, una guía psicológica improvisada para intentar ayudar al joven que presente déficit en su desarrollo escolar. Una contradicción según las propias normas del sistema. El presidente de la Federación Venezolana de Maestros (Sinvema) en el estado, Pedro Luis Rodríguez, recuerda que las instituciones que sobrepasen los 500 alumnos deben –obligatoriamente- poseer este equipo integral. Expone que 60% de los mil 318 planteles supera esa matrícula.
Esto hace referencia a que podría existir un déficit de seis mil 320 especialistas que atiendan a los estudiantes necesitados de cada turno de clases de 790 planteles estadales. El grueso de la desatención es incalculable. Desde la óptica de la psicóloga Ascanio esto desencadenará mayor deserción.
En las cifras oficiales de la Zona Educativa solo firman 49 especialistas en orientación, psicopedagogía y psicología que están distribuidos entre los municipios: Simón Bolívar, Sotillo, Freites, Anaco, Simón Rodríguez, Bruzual, Peñalver, Guanipa y San Juan de Capistrano. Pero en realidad, algunos de los profesionales atienden en los centros de diagnóstico integrales (CDI) y Centros de Documentación y Análisis para los Trabajadores (Cenda).
Aglomerados entre deficiencias
Que 42 jóvenes estén apretujados todo el día en un salón que arde a temperatura de trópico de hasta 40º centígrados, sin ventilación e iluminación y entre pupitres, techos y paredes rotas debe tener repercusión en su capacidad cognitiva.
La terapista ocupacional explica que efectivamente los jóvenes se ponen irritables y su forma de procesar las informaciones se retrasa. En un ambiente que resulte incómodo e incluso molestoso, el niño no será capaz de concentrarse. Por consiguiente, su desarrollo se ve afectado.
Aunque Sinvema revela que el contrato colectivo con los profesores refiere a un máximo de 35 niños por aula, el promedio es de 38 a 42 jóvenes aglomerados en cada sección. La razón: la construcción de nuevos colegios para una matrícula de 405 mil estudiantes es tardía, lenta e ineficiente. Además, 90% de los colegios tiene problemas infraestructurales. Y se suma el déficit de 150 planteles según estadísticas de Sinvema.
“La construcción de escuelas tiene tiempo que no se hace. Este año no han construido ninguna. Hace dos años inauguraron una en El Manguito, entre los municipios Miranda y Monagas; duraron como dos años haciéndola. La extensión del colegio José Antonio Sotillo la terminaron el año pasado. Para la construcción de la 5 de Julio, en El Viñedo, duraron cinco años”, explica Rodríguez mientras refresca la memoria.
Sin embargo, hasta las cláusulas de este contrato colectivo se alejan del ideal. La psicóloga y la psicopedagoga coinciden en que lo adecuado sería tener 25 de alumnos por salón si solo hay una maestra titular. En preescolar, cada sección debería tener dos auxiliares para que se le garantice la atención necesaria a cada infante.
“Los niños de antes era más tranquilos, obedecíamos un poco más. Ahora tienen personalidades bastantes establecidas y requieren de mucha atención. En un salón con más de 40 jóvenes, va a aprender como se sobrevive en la selva, el más fuerte. Los demás quedarán rezagados y así estarán en el resto de los grados, si pasa”, explica la psicopedagoga.
Por su parte, la directora de la Zona Educativa, Carmen Castillo, solo atinó a decir que este año construirán dos escuelas: una en Los Montones, en Barcelona, y otra en Putucual, Sotillo. Además, esperan la edificación de cinco centros de educación especial que estarán distribuidos en los municipios Bruzual, Capistrano, Simón Bolívar, Carvajal y Peñalver.
En las consultas psicológicas de Ascanio, el sistema se quita la careta. Los niños evidencian una pobre calidad en su educación. Expone que la mayoría tiene un vocabulario que es muy limitado, así como su capacidad para razonar. Además, una parte de esos niños tiene problemas de atención y eso no les permite asimilar la información. Sin guía, atención e incluso disposición, tienden a empeorar.
La psicóloga cree que en los salones no se está brindando el adiestramiento adecuado. Esto trae a colación la denuncia de Sinvema en la que se rechazó la presencia de maestros integrales que presuntamente no tenían mística, capacidad ni conocimientos suficientes para atender a los estudiantes. Aunque también podría sumársele la desmotivación del gremio por los bajos sueldos y consideraciones.
Pero la responsabilidad de la educación no es solo del docente. Los padres de hoy pasan la mayoría de su día trabajando, y de no ser así, se dedican a resolver el principal problema de cualquier hogar venezolano: la escasez de alimentos. Hacen colas de cinco y hasta ocho horas. Entonces todo el padecimiento cotidiano se relaciona y se une para seguir creando consecuencias desastrosas. Una bola de nieve en picada que termina por lastimar al más frágil.
Ese niño, que ya de por sí no tiene la atención adecuada en la escuela, también debe ser autosuficiente en casa para resolver todas las tareas que quizá no pudo comprender en el día. La psicóloga explica que se evidencia un abandono parental que termina frustrándolo.
Ese mismo malestar emocional, que le genera la ausencia de herramientas para su desarrollo en una edad que además es inmadura, moldea su carácter. La falta de atención la expresa en desinterés, falta de atención, rebeldía y desmotivación.
“De cada 10 niños, solo tres son atendidos por sus padres en casa. El mayor porcentaje es de la mamá que trabaja para pagar el colegio, pagar esa vida que ahora está sumamente costosa. Ahora la costumbre de hacer tareas con mamá se perdió, y eso es lo que básicamente reclaman con su conducta, ‘me porto mal para llamar la atención’”, añade la psicopedagoga Blanco.
Repitiendo patrones
La violencia de las calles también invade los hogares. A su vez, los niños copian estos patrones y los llevan en su mochila a las escuelas. Las conductas de los jóvenes estudiantes mutan a otra un poco más agresiva. Aunque la psicopedagoga del colegio Pequeñitos de Mamá Margarita dice que los grandes están más expuestos, admite que los pequeños no se salvan.
Los estudiantes ahora son más retadores. Ellos evidencian una falta de respeto a las normas internas. Tal cual lo que sucede en las calles. Esto, por supuesto, amerita una intervención inmediata para que el joven no se descarrile. Atención que en la mayoría de los casos no obtienen.
“Con mas frecuencia se ve que no hay respeto por las normativas, por las leyes. Todo eso se va reflejando en el comportamiento de los niños. Absorben eso. Es una situación muy cercana al caos”, relata la psicóloga Ascanio.
El resultado final de esta infortunada suma es un pronóstico de más deserción, más ausentismo y más barreras para que los jóvenes de hoy tengan la garantía de aprobar no solo la educación media, sino también la universitaria.
Casos de autismo
Aunado a los problemas escolares, los niños en el estado están presentando otros trastornos. La psicóloga Maruja Ascanio advirtió que los casos de autismo han repuntado. Estima que, solo en su consulta, atiende anualmente a 12 niños con esta patología. Anteriormente apenas trataba a dos o tres. Estima que en parte se debe al consumo de pescado en los que se han encontrado metales.
ElNorte.com.ve / Katherine Carrizales
La crisis trastorna a los niños. La inacción de todo el sistema educativo indica ignorancia o complicidad, pero cada vez son más los problemas de aprendizaje que presentan los estudiantes dentro de uno de los programas de mayor éxito según lo refiere el gobierno nacional. La Federación Venezolana de Maestros habla de ausentismo escolar de hasta la mitad de los alumnos en algunos planteles de Anzoátegui. El deterioro de la sociedad también ha descompuesto el futuro de Venezuela.
Las razones son holgadas y abundantes, pero una de las más preocupantes para los maestros es la desatención a jóvenes con inconvenientes para aprender y concentrarse. No solo porque los casos que no son atendidos a tiempo terminan en deserción, sino porque atrasa el proceso de entendimiento de los grandes grupos que hoy componen las aulas: hasta 42 jóvenes en cada sección.
Según las experiencias recabadas entre distintos especialistas presentes en colegios, 10 de cada 25 niños escolares necesitan atención psicológica. Una cifra escandalosa si se toma en consideración su propio antecedente. La terapista ocupacional del preescolar Pequeñitos de Mamá Margarita, María Isabel Blanco, detalla que hace ocho años podía atender hasta tres casos en un grupo del mismo número de alumnos.
Si bien admite que hay desórdenes psicológicos que son de carácter neurológico, como el déficit de atención, recuerda que estos también están implícitamente estrechos al ambiente al que está sometida la persona. Los niños son esponjas que todo lo absorben y pueden mejorar o empeorar dependiendo de las condiciones en las que se desenvuelvan.
Pero además, hay otros desórdenes que se han agravado. Los problemas conductuales, la hiperactividad o la autorepresión, así como el vocabulario limitado y la pobre ejecución de la escritura están intrínsecamente ligados al hacinamiento en las aulas, la mengua de la calidad educativa, las malas condiciones físicas a que están sometidos los jóvenes, la poca atención en casa e incluso el aumento de la violencia en Venezuela.
En realidad, la contribución de estos factores podría aumentar aún más de estas estimaciones. La psicóloga especialista en conductas y aprendizaje, Maruja Ascanio, manifiesta que de 10 niños en edad escolar que puede atender semanalmente, seis son por problemas relacionados con la escuela. Esto querría decir que de cada 25 niños, 15 están influenciados negativamente por la situación país.
Lo que agrava el panorama es la carencia de profesionales que puedan atender a este universo de niños con problemas escolares. Psicopedagogos de colegios públicos que prefirieron el anonimato, revelaron que en la mayoría de los planteles el equipo integral –constituido por psicólogos, terapistas ocupacional y de lenguaje y psicopedagogos- fue eliminado. Presuntamente solo habría cinco escuelas en la zona norte que tienen la capacidad de atender este tipo de problemas.
En el resto de las instituciones, las maestras de aula deben asumir, además de sus propias cátedras, una guía psicológica improvisada para intentar ayudar al joven que presente déficit en su desarrollo escolar. Una contradicción según las propias normas del sistema. El presidente de la Federación Venezolana de Maestros (Sinvema) en el estado, Pedro Luis Rodríguez, recuerda que las instituciones que sobrepasen los 500 alumnos deben –obligatoriamente- poseer este equipo integral. Expone que 60% de los mil 318 planteles supera esa matrícula.
Esto hace referencia a que podría existir un déficit de seis mil 320 especialistas que atiendan a los estudiantes necesitados de cada turno de clases de 790 planteles estadales. El grueso de la desatención es incalculable. Desde la óptica de la psicóloga Ascanio esto desencadenará mayor deserción.
En las cifras oficiales de la Zona Educativa solo firman 49 especialistas en orientación, psicopedagogía y psicología que están distribuidos entre los municipios: Simón Bolívar, Sotillo, Freites, Anaco, Simón Rodríguez, Bruzual, Peñalver, Guanipa y San Juan de Capistrano. Pero en realidad, algunos de los profesionales atienden en los centros de diagnóstico integrales (CDI) y Centros de Documentación y Análisis para los Trabajadores (Cenda).
Aglomerados entre deficiencias
Que 42 jóvenes estén apretujados todo el día en un salón que arde a temperatura de trópico de hasta 40º centígrados, sin ventilación e iluminación y entre pupitres, techos y paredes rotas debe tener repercusión en su capacidad cognitiva.
La terapista ocupacional explica que efectivamente los jóvenes se ponen irritables y su forma de procesar las informaciones se retrasa. En un ambiente que resulte incómodo e incluso molestoso, el niño no será capaz de concentrarse. Por consiguiente, su desarrollo se ve afectado.
Aunque Sinvema revela que el contrato colectivo con los profesores refiere a un máximo de 35 niños por aula, el promedio es de 38 a 42 jóvenes aglomerados en cada sección. La razón: la construcción de nuevos colegios para una matrícula de 405 mil estudiantes es tardía, lenta e ineficiente. Además, 90% de los colegios tiene problemas infraestructurales. Y se suma el déficit de 150 planteles según estadísticas de Sinvema.
“La construcción de escuelas tiene tiempo que no se hace. Este año no han construido ninguna. Hace dos años inauguraron una en El Manguito, entre los municipios Miranda y Monagas; duraron como dos años haciéndola. La extensión del colegio José Antonio Sotillo la terminaron el año pasado. Para la construcción de la 5 de Julio, en El Viñedo, duraron cinco años”, explica Rodríguez mientras refresca la memoria.
Sin embargo, hasta las cláusulas de este contrato colectivo se alejan del ideal. La psicóloga y la psicopedagoga coinciden en que lo adecuado sería tener 25 de alumnos por salón si solo hay una maestra titular. En preescolar, cada sección debería tener dos auxiliares para que se le garantice la atención necesaria a cada infante.
“Los niños de antes era más tranquilos, obedecíamos un poco más. Ahora tienen personalidades bastantes establecidas y requieren de mucha atención. En un salón con más de 40 jóvenes, va a aprender como se sobrevive en la selva, el más fuerte. Los demás quedarán rezagados y así estarán en el resto de los grados, si pasa”, explica la psicopedagoga.
Por su parte, la directora de la Zona Educativa, Carmen Castillo, solo atinó a decir que este año construirán dos escuelas: una en Los Montones, en Barcelona, y otra en Putucual, Sotillo. Además, esperan la edificación de cinco centros de educación especial que estarán distribuidos en los municipios Bruzual, Capistrano, Simón Bolívar, Carvajal y Peñalver.
En las consultas psicológicas de Ascanio, el sistema se quita la careta. Los niños evidencian una pobre calidad en su educación. Expone que la mayoría tiene un vocabulario que es muy limitado, así como su capacidad para razonar. Además, una parte de esos niños tiene problemas de atención y eso no les permite asimilar la información. Sin guía, atención e incluso disposición, tienden a empeorar.
La psicóloga cree que en los salones no se está brindando el adiestramiento adecuado. Esto trae a colación la denuncia de Sinvema en la que se rechazó la presencia de maestros integrales que presuntamente no tenían mística, capacidad ni conocimientos suficientes para atender a los estudiantes. Aunque también podría sumársele la desmotivación del gremio por los bajos sueldos y consideraciones.
Pero la responsabilidad de la educación no es solo del docente. Los padres de hoy pasan la mayoría de su día trabajando, y de no ser así, se dedican a resolver el principal problema de cualquier hogar venezolano: la escasez de alimentos. Hacen colas de cinco y hasta ocho horas. Entonces todo el padecimiento cotidiano se relaciona y se une para seguir creando consecuencias desastrosas. Una bola de nieve en picada que termina por lastimar al más frágil.
Ese niño, que ya de por sí no tiene la atención adecuada en la escuela, también debe ser autosuficiente en casa para resolver todas las tareas que quizá no pudo comprender en el día. La psicóloga explica que se evidencia un abandono parental que termina frustrándolo.
Ese mismo malestar emocional, que le genera la ausencia de herramientas para su desarrollo en una edad que además es inmadura, moldea su carácter. La falta de atención la expresa en desinterés, falta de atención, rebeldía y desmotivación.
“De cada 10 niños, solo tres son atendidos por sus padres en casa. El mayor porcentaje es de la mamá que trabaja para pagar el colegio, pagar esa vida que ahora está sumamente costosa. Ahora la costumbre de hacer tareas con mamá se perdió, y eso es lo que básicamente reclaman con su conducta, ‘me porto mal para llamar la atención’”, añade la psicopedagoga Blanco.
Repitiendo patrones
La violencia de las calles también invade los hogares. A su vez, los niños copian estos patrones y los llevan en su mochila a las escuelas. Las conductas de los jóvenes estudiantes mutan a otra un poco más agresiva. Aunque la psicopedagoga del colegio Pequeñitos de Mamá Margarita dice que los grandes están más expuestos, admite que los pequeños no se salvan.
Los estudiantes ahora son más retadores. Ellos evidencian una falta de respeto a las normas internas. Tal cual lo que sucede en las calles. Esto, por supuesto, amerita una intervención inmediata para que el joven no se descarrile. Atención que en la mayoría de los casos no obtienen.
“Con mas frecuencia se ve que no hay respeto por las normativas, por las leyes. Todo eso se va reflejando en el comportamiento de los niños. Absorben eso. Es una situación muy cercana al caos”, relata la psicóloga Ascanio.
El resultado final de esta infortunada suma es un pronóstico de más deserción, más ausentismo y más barreras para que los jóvenes de hoy tengan la garantía de aprobar no solo la educación media, sino también la universitaria.
Casos de autismo
Aunado a los problemas escolares, los niños en el estado están presentando otros trastornos. La psicóloga Maruja Ascanio advirtió que los casos de autismo han repuntado. Estima que, solo en su consulta, atiende anualmente a 12 niños con esta patología. Anteriormente apenas trataba a dos o tres. Estima que en parte se debe al consumo de pescado en los que se han encontrado metales.
ElNorte.com.ve / Katherine Carrizales