En la barriada caraqueña 23 de
Enero, el triunfo de la oposición despertó temores y esperanzas “Viene
con ansias de venganza”, dijo el comercinate Adalberto Mancilla, de 76
años
El
presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, y la oposición abrieron fuegos
en una lucha de poderes que amenaza con elevar la tensión social y
paralizar reformas para enfrentar la crisis económica, tras la
aplastante victoria opositora en las parlamentarias.
Cambiando radicalmente el tono moderado
con que aceptó la derrota el domingo, Maduro advirtió este miércoles que
no se rendirá y combatirá junto a sus seguidores, porque en Venezuela
ganó una “contrarrevolución fascista sin respetar las reglas de juego”.
Ante cientos de partidarios reunidos en
una “asamblea popular” frente al Palacio de Miraflores, el gobernante
alertó: “O nosotros salimos de ese atascadero por la vía de la
revolución o Venezuela va a entrar en un gran conflicto que va a afectar
a toda la región”.
El mandatario endureció su discurso
desde la noche del martes, cuando en su programa televisivo prometió
enfrentar a la futura Asamblea Nacional, empezando por vetar la amnistía
para presos políticos que propone la oposición como primer acto
legislativo.
“A cada medida que tome la Asamblea le
tendremos una reacción, constitucional, revolucionaria y, sobre todo,
socialista”, expresó Maduro sobre los comicios donde el chavismo perdió
la hegemonía que tuvo por 16 años desde la llegada al poder de Hugo
Chávez, fallecido en 2013.
Líderes opositores acusaron al
oficialismo de “soberbia”. “Desgraciadamente la derrota los dejó
política y emocionalmente en el suelo. Son incapaces de leer lo que el
país les dijo”, aseguró el vocero de la coalición opositora Mesa de la
Unidad Democrática (MUD), Jesús Torrealba.
“No buscamos pelea, pero no vamos a
salir corriendo. El gobierno piensa que con bravatas nos van a
intimidar, que se olvide de eso”, dijo el diputado electo Henry Ramos
Allup, quien podría sustituir a Diosdado Cabello, número dos del
chavismo, en la presidencia parlamentaria.
La oposición de centroderecha obtuvo 112
escaños contra 55 del oficialismo socialista, tomando control total del
Parlamento de 167 diputados que se instalará el 5 de enero, con
facultades para remover funcionarios de los máximos poderes e incluso
buscar una salida anticipada del gobernante.
“A mí no me va a parar nadie, ni
Asamblea burguesa, ni Asamblea de derecha. Esta batalla se pone buena”,
manifestó el presidente, cuyo mandato inició en abril de 2013 y concluye
en 2019.
Maduro atribuyó la derrota a una “guerra
económica” de la derecha, que, según él, llevó a los venezolanos,
molestos por el alto costo de la vida y la escasez de alimentos, a votar
contra el oficialismo. “Fue un error. Un voto contra ustedes mismos”,
aseveró.
Desenfundando las armas
El martes, el presidente pidió la
renuncia en pleno del gabinete para reestructurar su gobierno y tomar
acciones de “rectificación” y medidas para enfrentar “la guerra
económica”.
“Lo que voy a hacer es radical, voy con todo. Yo no voy dejar perder esta revolución por debilidad, por blandenguería”, subrayó.
En el primer “choque de trenes” entre
Ejecutivo y Parlamento, Maduro advirtió que vetará la amnistía para unos
80 presos políticos, como el líder radical Leopoldo López, condenado a
casi 14 años de cárcel acusado de llamar a la violencia en protestas que
dejaron 43 muertos en 2014.
“No aceptaré ninguna ley de amnistía
porque se violaron los derechos humanos. Y así lo digo y así me planto.
Me podrán enviar mil leyes pero los asesinos de un pueblo tienen que ser
juzgados y tienen que pagar”, aseguró.
Pero la diputada electa Delsa Solórzano,
a cargo del proyecto, aseguró que la Asamblea tiene facultad para
promulgarla. “La ley va porque va”, dijo a la AFP.
Maduro anunció que antes del cambio de
legislatura se nombrarán 12 magistrados del Tribunal Supremo de
Justicia, se dará a los empleados el canal de televisión de la Asamblea
Nacional (ANTV) y se aprobará una ley para la estabilidad laboral.
“Si cada rama ejerce sus funciones, no
tiene que haber lucha de poderes, pero si deciden burlar la voluntad
popular habrá choques”, advirtió Ramos Allup.
El constitucionalista Juan Manuel Rafali
auguró una “fricción de poderes” y el analista Luis Vicente León, de la
firma Datanálisis, de una paralización de reformas urgentes para
atender la “brutal crisis económica”.
“Lo del presidente son patadas de
ahogado. A él se le olvida que ya no es un solo poder. Y a la oposición
le falta una visión de Estado. Puede haber tensiones muy fuertes”, opinó
Mercedes Pulido, académica de prestigiosas universidades del país.
La tensión comienza a palparse. Un grupo
irrumpió en un hotel donde dos exministros de Chávez, críticos de
Maduro, daban una rueda de prensa. “Traidores”, les gritaron.
En la barriada caraqueña 23 de Enero, el
triunfo de la oposición despertó temores y esperanzas: “Viene con
ansias de venganza”, dijo el comercinate Adalberto Mancilla, de 76 años;
en tanto que María Salazar, de 53 años, dijo esperar que se acaben las
colas para comprar alimentos y medicinas.
En pie
El presidente Nicolás Maduro se reunió
este miércoles con una asamblea popular en el Palacio de Miraflores en
Caracas, en el que destacó que planteará nuevas estrategias para atender
la guerra económica y reiteró que “no entregará la revolución.
ElNorte.com.ve / AFP